Zugarramurdi o la desgracia de tener vecinos


¡Esperad! ¡No os vayáis corriendo después de leer el título del post!

Te prometo que si sigues leyendo, en unos minutos te darás cuenta de dos cosas:
1. La que escribe no está loca eso también lo dicen los locos.
2. Siempre hay tocapelotas sueltos. 

Y con estas dos premisas, os invito a daros una vuelta conmigo por Zugarramurdi, un pueblo de brujas, aquelarres y vecino con muy mala baba. 
¡Empezamos!


Soy de esas personas afortunadas que pueden decir que han visto mundo. 
Desde Jordania hasta Riviera Maya haciendo escala en los fiordos noruegos. 
Viajar es una de mis pasiones y no solamente por el hecho de poder ver mundo que también sino porque viajar es aprender, culturizarse, ampliar miras, crecer. 

Pero por muchos sitios que haya visto, culturas y tradiciones que haya compartido, creo que uno no está preparado al cien por cien para vivir una experiencia como la de Zugarramurdi. Porque entrar en ese paraje del Valle del Baztán es como viajar a una época oscura y terrible. Una época en la que ser distinto, salirse del camino establecido o tener rencillas personales podían costarte caro. 

En las entrañas de La Catedral del Mal
(nombre majo donde los haya)
Pero trasladémonos a comienzos del siglo XVII. Trasladémonos a una sociedad eminentemente rural, analfabeta, costumbrista y con un pánico absoluto hacia todo lo que tuviera que ver con "magia". Sí, somos muy de la generación Potter, del siglo en el que la "magia" mola y lo vemos como algo lúdico y fantasioso. 
Pero vete tú en 1610 a Zugarramurdi diciendo la frasecita: es Leviooosa no Leviosaaa. #AdiósMuyBuenas

Como bien sabréis, a lo largo de toda Europa predominaron durante la época las cacerías indiscriminadas de brujas promovidas por la Iglesia Católica. Porque no hay mejor manera de tener al pueblo entretenido y atemorizado que meterle en la cabeza la idea de que hay seres demoníacos que se relacionan con el diablo, celebran misas negras y dan a luz sapos gigantes (os juro que eso literalmente ponía en una acta de la Inquisición *.*) #TooMuchDrama

Brujas no habrá, pero el paisaje
da para creer en ellas
Y como cuando comienza una fiesta, aquí todo quisqui se apunta, ya estaba tardando la Inquisición en hacer acto de presencia #AquíMePlantéYEnTuFiestaMeColé. 
Como dice mi padre, el miedo es libre y cada uno tiene el que quiere, así que ante la presencia de señores con capucha y miradas intensas, los vecinos del pequeño pueblo de Zugarramurdi vieron la oportunidad de fastidiar al prójimo: "Vamos a acusar de ser un carnero de tres cuernos a Fulanito, que vendió más trigo que yo el año pasado" o bien "Menganita es una bruja, curó a mi hijo una herida en el brazo solamente con plantas". Hete aquí la historia de la Humanidad desde tiempos inmemoriales: cómo jorobar al contrario, pisarle la cabeza y salir uno mismo victorioso y a flote.

Acusaciones entre vecinos, denuncias, mentiras y venganzas. Un perfecto caldo de cultivo que la Santísima Inquisición aprovechó para apresar a 300 personas en Zugarramurdi y los alrededores: desde niños hasta ancianos, hombres y mujeres. Para otra cosa no, pero para echarte a los leones no hay distinción de género, raza o estrato social. Bravo. 

La "suite" con la que agasajaba la
 Inquisición a los acusados de brujería 
De estos 300, 40 de ellos fueron seleccionados para tener un juicio público en el Proceso de Logroño de 1610. 11 de ellos fueron quemados, 18 aceptaron los cargos imputados; el resto padeció la cárcel y ser desposeídos de todos sus bienes.

Y os preguntaréis: ¿pero qué era lo que pasaba exactamente en estas cuevas? Desde luego nada de brujería. No hace falta vivir en el siglo XVII para darse cuenta de que lo que ocurría en Zugarramurdi no eran sino prácticas paganas y pura medicina natural, conocimientos ancestrales que fueron utilizados por todos (incluso por los vecinos tocapelotas) hasta que se retorció la idea inicial para convertirlo en algo oscuro y maligno. En algo capaz de someter a todo un continente bajo un mismo pensamiento y credo.

Como podéis ver por las fotos, Zugarramurdi tiene algo de sugestivo: no hay brujas ni maleficios, pero sí mantiene un toque místico, envuelto entre densas nieblas, prados verdes y aguas cristalinas. 

Acta de fe de la Inquisición
Así que llegar caminando hasta la Catedral del Mal, que es le nombre que recibe la cueva en la que se realizaban los aquelarres, más que mal rollito, da paz, tranquilidad. Cuatro siglos después es increíble darte cuenta que estás pisando la misma piedra que esas pobres gentes castigadas por la ignorancia.

Y si uno es fan de los museos (la que escribe muuuuuucho ;) no podía faltar la parada obligada en el Sorginen Museoa o Museo de las Brujas. En él se puede ver desde ropajes y escritos, hasta declaraciones de acusados y actas de fe de la propia Inquisición.

En definitiva, Zugarramurdi es de aquellos pueblos que te transportan a otra época. Quizás no la mejor, quizás no la más adecuada; pero sin lugar a dudas es de esos lugares que evocan tiempos antiguos y que te hacen creer que la magia y los hechizos quizás, sólo quizás, no están tan olvidados hoy en día ;)

Ojolisto

3 comentarios:

  1. Awww y todo eso sin salir de España no? Madre mía lo que aún no he visto... Yo tan al sur y que no he salido de ahí. Me encantaría poder viajar como tú haces pero los horarios y el dinero no me los regala el aire 😂 así que gracias a personas como tú puedo viajar sin salir de casa. Muchas gracias!! Por cierto, vengo de instagram (gracias por seguirme!!) y me quedo por aquí. Espero verte también por mi blog, siempre devuelvo los comentarios! Un beso y nos leemos^^

    ResponderEliminar
  2. Aaaaah me ha encantado, quiero ir ya :D
    Un beso, nos leemos.

    ResponderEliminar
  3. Muy interesante y completa entrada.Me ha encantado!A parte de ver la peli jeje,tendré q ir alguna vez.Te sigo en el blog ya guapa.Saludos.

    ResponderEliminar

Instagram