Revelación (Éxodo #2)

¡Hola Ojeadores!
Os traigo la reseña de la segunda parte de una trilogía (Éxodo) cuya primera parte me dejó encandilada. Y aunque en esta ocasión, su segunda entrega no me ha dejado el mismo sabor, un final de infarto suple los puntos "negativos". Os estoy hablando de Revelación, la segunda parte de la trilogía creada por Anissa B. Damom. 
¡Empezamos!

Título: Revelación (Éxodo #2)
Autor: Anissa B. Damom
Editorial: Nova Casa Editorial (ficha)
Páginas: 512


Sinopsis

No te dejes llevar por el corazón. Sí, se dice lo contrario, se habla de lo hermoso que puede ser dejarse arrastrar por los sentimientos, que actúe el corazón y no la mente, pero guiarte por las emociones en un mundo donde todo parece corrompido puede costarte mucho más que tu propia alma. Aquí, la lealtad o el amor parecen relativos; la inmortalidad los vuelve efímeros. Lo que hoy es hermoso, mañana parece marchitado de modo que pensar en el futuro se vuelve inútil e irresponsable. Solo queda la mente, la fría y calculadora mente, endurecer el corazón y no fiarse de nada ni de nadie. Al fin y al cabo, del amor al odio… no hay más que un paso.”

El hype por esta trilogía es real. Es curiosa la manera en la que nos llegan por casualidad ciertas novelas, que desconocías por completo, pero que cuando las lees te preguntas cómo has podido pasar tanto tiempo sin haberlas leído. Y eso mismo es lo que me ocurrió con la primera parte de la trilogía Éxodo. Con un ritmo brutal, un folklore propio totalmente novedoso y una historia repleta de falsas apariencias, la novela creada por Anissa B. Damom me dejó con verdadero hype por tener entre mis manos su continuación

El problema llega cuando lo que esperabas con tanta ansia, no llega a ser tan bueno como suponías en un principio ( ayyy, malditas expectativas).

Y no es que Revelación haya sido un mal libro. Pero se nota que es un libro de impasse, una segunda parte a caballo entre el brutal inicio de la historia y su demoledor final. No es fácil crear segundas partes buenas y mucho menos cuando éstas forman parte de una trilogía. No sé por qué, pero en contadas ocasiones me encuentro con segundas partes de trilogías que estén al nivel esperado y no decaigan. Y ésta, muy a mi pesar, no es una de ellas.

En Revelación, Anissa nos sitúa inmediatamente después del final de Éxodo y ya puede haber pasado un mes, un año o diez: la autora tiene la capacidad de situarte en  segundos en la acción y que no sientas que estás perdido en mitad de la nada. Es de agradecer, porque si una cosa tiene Revelación es acción: explica muchas cosas, aunque la esencia del libro, lo que hace que éste tenga interés, intriga y te mantenga enganchado, es la última página. 

Y precisamente ése es el handicap del libro. Entiendo que es un libro intermedio, que hay que guardarse el as hasta el último momento, pero a diferencia de lo que ocurría en el anterior, aquí nos encontramos con un estancamiento de la trama. Se nos dan muchos más datos respecto a las distintas razas, historias y folklore en general que ha creado la autora, pero la esencia de la trama, el misterio que se nos planteó en un primer momento, da vueltas y más vueltas sin llegar a aclarar nada. Sólo al final se produce la tan esperada “revelación” que da sentido al título y simplemente por ello vale la pena haber leído las 400 páginas anteriores. Pero sinceramente, pese a ello, hubiese preferido no tener la sensación constante de relleno innecesario. 

Aunque si os tengo que ser sincera, hubo algo que me puso de los nervios durante TODA la lectura. Más bien “alguien”. Y ese alguien es Lena (la protagonista). Puedo tolerar a protagonistas indecisas, contradictorias o que necesiten de un empujoncito para seguir adelante. Pero el caso de Lena es digno de estudio: ya durante la primera parte de la novela tuve mis más y mis menos con ella y sus actitudes, pero en esta segunda parte no sólo las continúa manteniendo, sino que las acentúa todavía más y roza lo insoportable. Insensata, cabezota, irresponsable, insegura, contradictoria… y así podría seguir en un sinfín de adjetivos ninguno bueno dedicados a una protagonista insufrible. En la primera parte intenté ser comprensiva con la situación que estaba viviendo y las circunstancias de su “vida”, pero en esta segunda ocasión esperaba una madurez de la situación, una evolución en sus actitudes y un crecimiento personal. Y en todo caso, lo que ha habido ha sido una involución muy a peor. Estoy segura de que con una protagonista diferente habría podido conectar mejor con la historia y ésta habría ganado enteros.

En cambio, respecto a Christian (el protagonista masculino) sí que ha habido una modificación importante, tanto en carácter como en actitud. Y eso acentúa, más si cabe, la involución y noñería de Lena. Igual será cosa mía, pero si en la primera novela tenía sensación de que ambos conectaban, en esta segunda parte todavía me pregunto qué es lo que se ven entre ellos para atraerse, porque son como el agua y el aceite. 

A lo largo de sus 500 páginas su relación se basa en una constante: el amor-odio hacia el otro. Igual tengo un punto tiquismiquis preocupante, pero me "fastidia" ese mareo perpetuo en una relación. Es cierto que las relaciones no son permanentemente estables, que hay sus más y sus menos, pero la constante duda/pregunta/CuestiónDeVidaOMuerte sobre si lo quieres o no, te gusta o no, te fías de él/ella o no... es agotador para el lector. He llegado a sentirme cual hámster dando carreras meteóricas en la ruedita sin llegar a nada concreto, enserio.

¡Ah! Y cambiando de tercio: Anissa B. Damom nos presenta a nuevos personajes. Algunos cuyo cometido en la trama no aporta gran cosa, pero otros realmente inquietantes. ¿Ejemplo? La pequeña Valentine. No quiero desvelar gran cosa, pero es de esos personajes que ponen los pelos como escarpias.

Pero por encima de todo (y eso salva a la novela), hay una cosa que realmente me apasiona de esta trilogía: la falta de previsibilidad. Estoy cansada de libros en los que tienes todo cuesta arriba, parece que no hay salida y que el Apocalipsis está a la vuelta de la esquina pero, milagrosamente, todo se acaba solucionando en tres páginas y santas pascuas. Tanto en el caso de Éxodo como en Revelación, lo complicado cada vez lo es más y las soluciones milagrosas brillan por su ausencia. No sé cómo acabará la cosa en el último tomo, pero desde luego que las cosas complejas lo sigan siendo y la solución futura no sea sencilla, es un plus de realismo en un mundo ficticio.

En definitiva, Revelación es una segunda parte de la trilogía Éxodo que, pese a las altas expectativas, no ha estado a la altura. Con demasiada información superflua y poco avance en la trama, la historia merece la pena por un final impactante y que suple la lentitud en el desarrollo de los acontecimientos y la falta de un misterio claro.

Puntuación: 2,5/5



Muchas gracias a Nova Casa Editorial por el ejemplar ;)

Ojolisto

3 comentarios:

  1. A mí la primera parte me gustó bastante más que este. Leí los tres y el mejor para mí fue el primero. Un besote :)

    ResponderEliminar
  2. Ay, ay, qué pena que pasara eso, bonita. Lamentablemente, es un riesgo en toda segunda parte. Espero que en la tercera suba un poco, con lo que te gustó el primero...
    Un abrazote :/

    ResponderEliminar
  3. No he leído la primera, me echa para atrás que sea trilogía. Aunque nunca se sabe.
    Besos

    ResponderEliminar

Instagram